¿Qué onda la Inteligencia Artificial?

 


Hace poco retomé el contacto con un amigo con el que no hablaba hacía muchísimo tiempo. Forma parte del sector del desarrollo y la programación y tiene mucho peso en los proyectos donde trabaja. Apenas comenzamos a hablar sintió la necesidad de preguntarme qué opinaba del futuro de la sociedad con el advenimiento acelerado de la inteligencia artifical (IA a partir de ahora). Me sorpendió un poco su propuesta, aunque interesante. 

Como muchos hoy en día, su visión (siempre sugestiva en estos aspectos) es pesimista dada la potencialidad transformadora de esta tecnología y la falta de interés, reflexión y conciencia que muestra la sociedad ante semejante mutación que tenemos a las puertas de nuestras sociedades. La temática en nuestra conversación de expandió hacia el mundo del trabajo principalmente, aunque no dejó de tocar aspectos fundamentales que tendrán estos cambios (que ya estamos viendo, aunque aún frágiles o imperfectos) en nuestra vida cotidiana. 

Por supuesto que disentimos respetuosamente en un sinfín de aspectos pero esta diferencia impulsó de forma entusiasta la conversación. Ahora, ya a la distancia, intentaré decodificar las ideas principales que vale la pena compartir en el blog. Aclaración: con algunas ideas podré o no estar de acuerdo pero me parece que vale la pena exponerlas dada la importancia que tuvieron en la charla. Aquí van:

- En pocos años la IA destruirá muchos empleos en varios sectores y no se avisora una solución creíble a la cantidad de gente que quedará desempleada. 

- Los trabajos se focalizarán cada vez más en el diseño, la marca e imagen, el estilo y la creatividad. Todos aspectos que marcan la manera en que cada organización se plantará de cara al mercado, a la sociedad y al cliente. Son, por lo tanto, trabajos con un nivel de abstracción de miras, donde se toman decisiones mas generales sobre el estilo y la personalidad de cada organización en un mundo cada vez más cambiante y acelerado. En este mundo los intermediarios, los consultores que te permiten realizar algun cambio en algún aspectos de la imagen, la comunicación o la arquitectura de la empresa serán cada vez más imprescindibles. Aquí es donde abundará el factor humano. 

- Los trabajos más prácticos o concretos en pocos años estarán, en su mayoría, en manos de IA (son caracterizaciones algo abstractas y variadas pero expongo algunos ejemplos:  limpieza, escritura, ventas, atención al cliente, programación, DJs, operarios, construcción, etc). 

- En lo que respecta a mi sector, el de la comunicación, hoy en día se trata de un sector cada vez más dominado por la lógica de las IA. Sobreviven bien por el momento los profesionales que logran concientizar en objetivos y en la práctica que su misión es mezclar los ingredientes y ponerlos en un orden de manera rápida y eficaz. Los llamo los DJ's de la escritura. Casi no escriben, simplemente aprenden a usar la IA para que produzca bocetos interesantes que incluyan materiales obligatorios (tecnicas CEO, entre otras) a partir de los cuales filtrar y adecuar lo que haga ruido. Los cambios en este sector serán aún más impactantes dado que estos DJ´s también estarán sujetos a ser reemplazados por IA. 

- Podemos discutir en cantidades los aspectos que en principio se encuentran en "peligro", pero no podemos definir esta actual mutación como peligrosa para la humanidad. Los cambios de gran escala son, para bien y para mal, imprevisibles. Los antecedentes de la automatización a mediados de siglo XX deberían ser material para poner paños fríos a la hora de sentenciar el fin de la sociedad. La sociedad tiene formas de adaptarse al cambio que supone la emergencia de nuevos actores y sectores antes inimaginables. Quizás sí resulte importante la posiblidad de que los grandes empresarios y especialistas comiencen a reflexionar de forma sistemática en estos aspectos ante una tecnología que no posee límites en su potencialidad de expansión, tanto en labores concretas como abstractas. Las propuestas de Elon Musk al respecto resultan en principio interesantes.

- Negarse a la IA es negar nuestra humanidad. El desarrollo de esta tecnología está totalmente vinculada a la evolución de nuestra especie. Demonizarla o adscribirla a un sistema es fácil y, en algún aspecto, real (no podría haber evolucionado sin la liberación de las fuerzas del emprendimiento, la flexibilidad de nuesras sociedades para los cambios y la libertad de los individuos para obrar en busca de sus intereses), pero sentenciar su peligro vinculandola con el capitalismo salvaje (no sería extraño que Maduro, Pablenin Iglesias y otros comiencen a chillar de esta forma) es una forma más peligrosa y efectiva de sentenciar nuestro fin como sociedad. 

Seguramente haya dejado en el camino otros aspectos sobre el tema de la charla. Sólo querría resaltar el caracter profundo del desafío de la IA. Todas nuestras cavilaciones hablan no sólo de la trascendencia de esta tecnología, sino que además ponen en juego hipótesis de soluciones que ya han sido pensadas en nuestro pasado y que con la ventaja de la retrospección podemos analizar y ver si aquello que parecía apocalíptico para la sociedad puede tener beneficios más que beneficiosos. Mi opinión es que esta sensación de fragilidad de nuestra sociedad repleta de conflictos, con guerras en la actualidad, con la política agrietada dentro de nuestras sociedades y la relatividad de ciertos valores que hasta hace poco parecían inamovibles... todo esto penetra en nuestra mirada sobre la IA, haciendo aún más complejo el tema y el debate sobre el mismo.

No hay que ser pesismita por default. Otra vez, el impacto de una tecnología tan inédita en su potencial expansivo para la sociedad puede mirarse desde un aspecto positivo. Hay que mirar a futuro, anticipar posibles inconvenientes e intentar arreglarlos... y no intentar impedir su desarrollo (que en un punto es el desarrollo que ha encontrado nuestra especie, nuestra sociedad, para continuar existiendo) sobre la base de ideas preconcebidas sobre los peligros en el futuro. Mi opinión es que una lectura así peca de fundamentalismo, donde ya no hay diferencia entre la búsqueda de la verdad y la adecuación de cualquier aspecto de la sociedad a mi realidad preconcebida. 

Lo que sí debemos tener conciencia es que, tal como decía el filósofo estadounidense Bruce Mazlish, estamos ingresando en el último capítulo de la cuarta discontinuidad: la coevolución de hombres y máquinas y la difuminación de las fronteras entre ambos. Una buena excusa para un próximo artículo.

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